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Los
carboneros,
por las esquinas,
van pregonando
carbón de encina.
Carbón de encina,
leña de roble,
la confianza
no está en los hombres.
No
está en los hombres
ni en las mujeres,
que está en el tronco
de los laureles.
Vístete mozuca pronto,
que vamos a San Cipriano;
no te apures por las cuestas
que yo te daré la mano.
A
San Cipriano te llevaría;
a San Cipriano a la romería.
Si
es que me quieres mucho,
yo a la romería iré,
y al pasar el regatuco
en tus brazos me pondré.
No te
resbales, niño,
que me puedo caer.
No
tengas miedo
que yo resbale
con una prenda
que tanto vale.
Con
gran cuidado,
iré, preciosuca,
como llevando
a la virgenzuca.
Y al
subir arriba,
arriba en el llano,
cogeré la sombra
de los avellanos.
A
San Cipriano te llevaría.. |